ioaldunak de Zubieta y Zanpanzar de Ituren. El Heraldo del Carnaval Rural navarro

A sólo 16 km de JAUREGIA Agroturismo, las Casas Rurales de Baztan, encontramos los pueblos de Ituren y Zubieta. Apenas salen en el mapa, pero se han convertido en el icono universal de cualquier anuncio cultural vasco. Los cencerros y albokas rompen el silencio de los campos brumosos de la Navarra verde. Salimos de JAUREGIA Agroturismo hacia Ituren y zubieta con las pilas cargadas después de degustar uno de sus suculentos desayunos ecológicos.


El último Lunes de Enero  los «ioaldunak» de Zubieta (de lanudas pellizas, picudos gorros multicolores y esquilas en la cintura)visitan a los de Ituren. El martes los de Ituren a Zubieta.  Cada año se repite este rito ancestral para anunciar que está cerca el Carnaval.

La tradición, que se remota a tiempos indeterminados, está ligada a la celebración carnavalesca y va unida a la participación de numerosos vecinos ataviados con trajes festivos en unos casos y grotescos en otros, y a la petición por las casas de ayuda en forma de dinero o de alimentos para contribuir a la comida con la que finaliza la fiesta.

En todo caso, los protagonistas son los «Ioaldunak», término que identifica en euskera a los que portan dos grandes cencerros a sus espaldas, y que se caracterizan además en el caso de los de Ituren por ir abrigados con pieles de oveja en el torso.

En ambas localidades los participantes van tocados con grandes tuntturros o gorros cónicos con cintas de colores y una pluma de gallo en la punta, y portan también en su manos unos hisopos fabricados con crines de caballo, con los que según la tradición se ahuyentaban los malos espíritus y se atraía la bondad a las cosechas.

La tradición marca que sea el lunes cuando Ituren acoja la fiesta, y que al día siguiente lo haga Zubieta, localidades vecinas y separadas por unos 3 kilómetros.

El rito comineza antes de mediodía con un almuerzo de los Ioaldunak locales junto a un grupo de vecinos, mientras que la misma estancia descansaban las pieles, los tuntturros y los cencerros y cuerdas preparados para serles colocados.

Una vez terminado el almuerzo, los ioaldunak de Ituren son ayudados a vestirse, ya que el atado de los grandes cencerros con cuerdas a sus cinturas precisa de gran fuerza y de una técnica determinada.

El acto se desarrolla ante la atenta mirada de vecinos y curiosos, espectadores privilegiados de un rito que ha continuado poco después por las calles, donde ya en dos filas y bajo el mando del canto del cuerno que soplaba uno de ellos, los ioaldunak hacen sonar rítmicamente los cencerros a golpe de riñones.

Así, tras dar varias vueltas por el pueblo, en las que los vecinos y visitantes participan aportando dinero o alimentos a los participantes, los ioaldunak locales acuden a las afueras de la localidad acompañados de convecinos disfrazados de carnaval y con ambiente festivo.

En uno de los puentes de entrada a Ituren esperan hasta escuchar los cencerros de los Ioaldunak de Zubieta entre los montes, cada vez más cerca hasta que aparecen y se unen en una sola comitiva de medio centenar de participantes que, sin dejar de hacer sonar sus cencerros, entran de nuevo y en buena vecindad hasta el centro de Ituren.

A la fiesta se unen entonces la exhibición de carrozas y de disfraces de numerosos vecinos, que han implicado a los centenares de visitantes que se habían acercado hasta Ituren para asistir a la centenaria tradición que mañana se repetirá en Zubieta.

Lázaro Errekerena Arístegui, quien con 56 años lleva desde los 15 formando parte de los Ionaldunak de Ituren, valora el paso de la tradición de padres a hijos, de forma que él mismo oyó contar a sus abuelos la parte de «brujería» pero también de «buena vecindad» que esconde esta tradición de los personajes y de sus cencerros.

«Se ponían los cencerros para ahuyentar a los animales como osos y zorros que venían a comerse a las gallinas y a las ovejas», ha dicho, «pero también los cencerros servían para comunicarse entre vecinos, de forma que se llamaban así si necesitaban ayuda cuando paría una oveja» o había algún problema en los caseríos.

Volvemos a JAUREGIA Agroturismo. Hemos hecho un montón de fotografías y vídeos, y tenemos ganas de montarlo y vero en pantalla.

 

 

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