CASAS RURALES DE NAVARRA

Aitor sirve café en Jauregia

Rescatamos este bonito artículo de cuando Paco Nadal visitó Navarra parando en Jauregia. Así es como nos ven.

La primera vez en mi vida que fui a una casa rural de Navarra me recibió una señora ves­tida con pantalón largo y falda a la vez, pañuelo a la cabeza y botas de pocero que en ese momento volvía del prado arrean­do a un grupo de vacas. Era un precioso y sólido caserío de piedra del valle de Leitza en cuya bajera vivían las vacas, en el primer piso la familia y en el último se almacenaban los productos que daba una huer­ta cercana.

Cenábamos y desayunábamos todos juntos, clien­tes v propietarios, en el comedor que durante 300 años había visto desayunar y cenar mas de cuatro generaciones de la mis­ma familia. Y por las tardes, si no tenías otra cosa que hacer podías ayudarles a coger huevos en el corral y apilar balas de paja o devolver las vacas al establo.

Después, gracias a mi trabajo, he tenido la oportunidad de visitar cientos de casas rurales en todo el Estado español, casas fascinantes, algunas en edificios históricos, con una decoración digna de figurar en las páginas de revistas de inte­riorismo. Pero siempre recordaré aquel primer contacto con la Navarra más pura de los caseríos de piedra y el olor a vaca del valle de Leitza. Con el genuino y primitivo espíritu del turismo rural que, por suerte o por desgracia, ha desapare­cido de buena parte de nuestro territorio.

En el Estado español hay más de 5.000 casas de turismo rural. Un fenómeno que ha supuesto una de las revoluciones más lla­mativas de la primera industria del país, el turismo. En apenas una década hemos pasado de no saber lo que era una casa de alquiler en el campo o la montaña a tener que reservarlas con meses de antelación porque su demanda excede la oferta. Y si no lo cree, pruebe a alquilar una para la próxima Semana San­ta. Pero en este tránsito hacia la cantidad, y también hay que reconocer, hacia la calidad y el buen servicio,  nos hemos dejado algo importante; la autenticidad. En un principio, el turismo rural nació como una fuente de ingresos alternativa para la gente que aún vivía de la agricultura y la ganadería. Un intento por fijar y dar opciones de futuro a la población del mundo rural, amenazada de extinción. Se trataba de compartir mesa y mantel con la gente del pueblo, aprovechar esas habitaciones que se habían quedado libres para que nosotros, los urbanitas, tuviéramos el inmenso privilegio de conocer en primera fila un estilo de vida que –como nos descuidemos- dentro de poco solo se podrá ver en los museos de antropología. Sin embargo, la lógica del negocio ha hecho que la mayoría de los propietarios reconvirtieran su negocio a la hostelería, pura y dura. Hoy la mayoría de las casas se hacen o rehabilitan para ser alquiladas y los propietarios viven de explotar este negocio. Un ­esfuerzo loable, sin duda, que además ha permitido ajustar la calidad del servicio a la demanda del público.

Pero a mí, que quieren que les diga, me sigue gustando Navarra. Porque aquí, antes de que algún ideólogo con master in business administration inventara el término turismo rural, ellos ya alquilaban habitaciones en sus caseríos a los viajeros. Porque aquí las casas siguen siendo compartidas. Porque aquí huele a vaca, a vida. Porque aquí desayuno con los dueños y me cuentan sus alegrías  y sus problemas. Porque dentro de uno de estos caseríos recios y cargados de historia me siento como en casa, no como en un hotel. Porque aquí aún se respira autenticidad.

Paco Nadal en «El mundo de los Pirineos»

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2 Responses to “CASAS RURALES DE NAVARRA”

  1. beautiful widgets agosto 19, 2011 at 2:58 am #

    I agree with your CASAS RURALES DE NAVARRA, excellent post.

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  1. Casas Rurales en Baztan. Alojamiento en un Palacio Rural | Your Blog - agosto 9, 2012

    […] “Casas Rurales en Navarra”. […]

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